Principales afecciones visuales

ADOLESCENCIA

La miopía afecta cada vez más a los jóvenes, ya que 6 de cada 10 padecen este defecto refractivo. Este dato supone que más de la mitad de los jóvenes en edad escolar (principalmente, mujeres) tiene dificultades en su visión lejana.

Los cambios tecnológicos de los últimos años y los comportamientos sociales que llevan aparejados parecen haber influido en esta alta tasa de miopía.

ASTIGMATISMO

El astigmatismo es un defecto de la refracción que provoca una visión borrosa y distorsionada, tanto en la visión cercana como en la lejana, y que se manifiesta cuando las imágenes se enfocan en varios puntos de la retina. Por el contrario, en los ojos emétropes (sin graduación), las imágenes se enfocan en un único punto de la retina.

Las personas que padecen astigmatismo se caracterizan por alteraciones en su curvatura corneal, es decir, su córnea presenta una curvatura irregular, en lugar de ser simétrica.

Esta anomalía visual no siempre se presenta de forma aislada, ya que en muchas ocasiones va asociada a la miopía o hipermetropía.

Al igual que la miopía y la hipermetropía, el astigmatismo puede estar determinado genéticamente. También es posible que se presente tras un traumatismo, lesión o enfermedad, o como secuela de una operación ocular.

El astigmatismo es el tercer problema visual más común entre los españoles (por detrás de la miopía y la presbicia o vista cansada), puesto que más de una cuarta parte de la población lo padece. 

El principal síntoma del astigmatismo es una visión borrosa y distorsionada de los objetos cercanos y lejanos, así como la dificultad de percibir pequeños detalles a todas las distancias.

Cuando el astigmatismo aparece asociado a la hipermetropía, es habitual que el paciente presente síntomas como fatiga visual, enrojecimiento, picor y escozor de ojos, mareos o dolor de cabeza ocasional, debido al sobreesfuerzo que realiza el ojo para enfocar las imágenes.

Los síntomas que el paciente puede percibir son diferentes según su edad, tipo de astigmatismo o graduación. Sin embargo, en los casos leves es posible no detectar ninguna señal de astigmatismo.

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CONJUNTIVITIS

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, una membrana transparente que recubre la esclera (parte blanca del ojo) y que contiene pequeños vasos sanguíneos. Cuando estos vasos se inflaman, el ojo adquiere un aspecto enrojecido. Suele evolucionar favorablemente, a menos que no se trate de la forma adecuada.

La causa de la conjuntivitis puede ser una infección bacteriana o vírica, una reacción alérgica por exposición a un agente (alérgenos) que induce hipersensibilidad en algunas personas o, también, una irritación del borde del párpado (blefaritis) a consecuencia del uso de cosméticos o del contacto con sustancias irritantes del ambiente. Cada una de estas causas da lugar a diferentes tipos de conjuntivitis: conjuntivitis infecciosa, conjuntivitis alérgica, conjuntivitis irritativa

Los síntomas de la conjuntivitis son muy visibles y característicos, como el enrojecimiento ocular, picor (predomina en la conjuntivitis alérgica), lagrimeo, secreciones y párpados pegados (especialmente en la conjuntivitis bacteriana). En menor medida, cuando la conjuntivitis cursa con complicaciones, puede producir sensación de cuerpo extraño dentro del ojo, mayor sensibilidad a la luz y una inflamación significativa de los párpados.

Superficie ocular

HIPERMETROPÍA

La hipermetropía es un defecto de la refracción que provoca una visión borrosa e incómoda de objetos próximos (y, en ocasiones, también de lejanos). Al contrario de la miopía, las imágenes se enfocan por detrás de la retina y no, directamente sobre ella.

Las personas que padecen hipermetropía se caracterizan por alteraciones en las diferentes estructuras del ojo como su curvatura corneal, la potencia óptica de su cristalino (escasa potencia) o el tamaño de su globo ocular (longitud menor de lo normal). 

Al igual que la miopía, la hipermetropía tiene un importante componente hereditario.

El principal síntoma de la hipermetropía es una mala visión de cerca. Si la hipermetropía es baja, el paciente verá bien de lejos, aunque su esfuerzo de enfoque o acomodación será mayor. Esto puede provocar otros síntomas como dolor de cabeza y fatiga visual.

En muchos casos, no se notan sus efectos hasta que, a partir de los 40 años, la capacidad de acomodación se va reduciendo.

Los jóvenes con hipermetropía y baja graduación no suelen manifestar problemas de agudeza visual ya que la compensan a través del esfuerzo de acomodación.

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MIOPÍA

La miopía es un defecto de la refracción que se manifiesta cuando los objetos lejanos se proyectan en un punto por delante de la retina, en lugar de hacerlo sobre ella. Como consecuencia, se produce una percepción distorsionada de la imagen y, por tanto, la visión resulta borrosa y poco definida.

Las personas que padecen miopía se caracterizan por alteraciones en las diferentes estructuras del ojo como su curvatura corneal, la potencia óptica de su cristalino (excesiva potencia) o el tamaño de su globo ocular (excesiva longitud).

La miopía es el defecto visual más común entre las personas menores de 45 años y puede presentarse asociada a otros defectos refractivos, como el astigmatismo (astigmatismo miópico) y la presbicia o vista cansada.

El principal síntoma del paciente con miopía es que tiene una mala visión de lejos y, sin embargo, una óptima visión de cerca. Otros síntomas que puede sufrir son fatiga visual, dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, sequedad/picor permanente de los ojos, etc.

La miopía puede avanzar durante esta etapa de intenso desarrollo del cuerpo. Por lo general, la miopía tiende a estabilizarse a partir de los 20 años, aunque dependerá de cada caso particular.

Avance de la miopía en la adolescencia

La miopía afecta cada vez más a los jóvenes, según el informe “La prevalencia de la miopía entre los jóvenes de España, 2018” realizado por la Asociación Visión y Vida. De hecho, en la actualidad, 6 de cada 10 padecen este defecto refractivo. Este dato supone que más de la mitad de los jóvenes en edad escolar (principalmente, mujeres) tiene dificultades en su visión lejana. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha descrito este trastorno visual como una pandemia que afectará cada vez más a este grupo de edad.

Dicho informe revela que los jóvenes nacidos entre los años 2000 y 2005, que pertenecen a la llamada generación de nativos digitales, presentan media dioptría de miopía más que los jóvenes de la generación anterior a su misma edad. Una de las principales causas que apuntan los expertos es la exposición a los dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, ordenadores, tablets, consolas, etc. Una de las consecuencias de esta utilización intensiva es el sedentarismo, puesto que se reduce significativamente el tiempo que los jóvenes dedica a estar en ambientes con luz natural.

Los cambios tecnológicos de los últimos años y los comportamientos sociales que llevan aparejados parecen haber influido en esta alta tasa de miopía entre los jóvenes. El problema surge porque la miopía es una patología que puede asociarse a otros trastornos visuales más graves, como el desprendimiento de retina o el glaucoma, que pueden desarrollarse en edad adulta.

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MIOPÍA MAGNA

Esta patología ocular, conocida también como alta miopía o miopía patológica, se diferencia de la miopía normal en que los pacientes que la padecen tienen más de seis dioptrías, así como una mayor propensión a presentar alteraciones oculares.

La miopía magna se debe a un alargamiento excesivo del globo ocular que suele estar asociado a un adelgazamiento de la retina. Este crecimiento exagerado del ojo puede determinar la aparición precoz de un desprendimiento de vítreo posterior y constituye un importante factor de riesgo en el desprendimiento de retina (el 40% de los casos ocurre en pacientes miopes). De igual modo, este grupo de pacientes tiene una mayor predisposición que la población en general a desarrollar con más frecuencia cataratas y glaucoma.

Los pacientes con miopía magna suelen ser miopes desde la infancia. Este tipo de miopía puede evolucionar hasta superar las seis dioptrías, estabilizándose por lo general al final de la adolescencia, o bien, puede seguir avanzando con la edad. Cuando se da esta situación, se habla de miopía degenerativa y debe ser vigilada de cerca por un oftalmólogo para evitar complicaciones mayores.

El paciente con este defecto refractivo presenta una visión lejana borrosa y falta de agudeza visual, así como una visión cercana óptima, salvo que exista algún tipo de complicación macular. También es habitual que perciba destellos luminosos y pequeñas manchas en la retina (moscas volantes o miodesopsias).

UNIDAD DE RETINA