Superficie ocular y córnea

Principales patologías

que resuelve la especialidad de Superficie Ocular y Córnea

Hay diversas patologías de la superficie ocular que pueden alterar sus características y provocar una visión defectuosa, entre las que se encuentran afecciones inflamatorias de la córnea (queratitis) y de la conjuntiva (conjuntivitis), deformaciones de la estructura corneal (queratocono), patologías infecciosas del globo ocular (úlceras corneales) o alteraciones de la película lagrimal (ojo seco).

La superficie ocular está formada por diversas estructuras responsables de la protección del ojo y de una óptima capacidad visual. Se trata de la córnea, la conjuntiva, los párpados y las glándulas lagrimales.

La córnea es la capa externa del ojo que funciona como una lente, a través de la cual penetra la luz en el globo ocular. Su transparencia y forma curvilínea son dos características imprescindibles para que cumpla correctamente su función de enfocar las imágenes en la retina. Por otra parte, la córnea protege al ojo de posibles traumatismos e infecciones, comportándose con especial sensibilidad hacia las agresiones externas.

La conjuntiva es una membrana que recubre la esclera, que es la parte blanca del ojo, y los párpados por su cara interior.

Las glándulas lagrimales y los párpados se encargan de producir y distribuir la película lagrimal sobre la superficie del ojo. Su función resulta fundamental para evitar su desecación.

En los últimos años, esta subespecialidad oftalmológica ha evolucionado significativamente en relación a técnicas diagnósticas y cirugía.