Glaucoma

Tipos de glaucoma

Aunque existen diversas clasificaciones del glaucoma, las más extendida se basa en la amplitud del ángulo iridocorneal de la cámara anterior (ángulo entre la córnea y el iris). Esta clasificación distingue entre glaucoma de ángulo abierto y glaucoma de ángulo cerrado.

GLAUCOMA DE ÁNGULO ABIERTO

El glaucoma de ángulo abierto es el más frecuente. Suele aparecer a partir de los 50-60 años, su evolución es lenta y no presenta síntomas hasta estadios avanzados en los que se produce una pérdida de visión. En este tipo de glaucoma, el ángulo que forman la córnea con el iris está abierto, pero existen dificultades en el drenaje del humor acuoso que provocan un aumento de la presión intraocular, resultando dañado el nervio óptico.

Aquellas personas con antecedentes familiares de glaucoma son más proclives a padecerlo. Otros factores de riesgo que pueden desencadenar esta enfermedad son la alta miopía, la hipertensión e hipotensión arterial o la diabetes tipo 2.

GLAUCOMA DE ÁNGULO CERRADO

El glaucoma de ángulo cerrado, también llamado glaucoma de ángulo estrecho es poco frecuente. Sin embargo, a pesar de su baja incidencia, se trata de una modalidad aguda de glaucoma que conlleva un elevado riesgo de pérdida de visión, por lo que debe considerarse una urgencia médica.

Se produce por un estrechamiento o cierre del ángulo iridocorneal, a través del cual se elimina el humor acuoso. Cuando este sistema de drenaje falla, el humor acuoso se acumula y produce un aumento brusco y repentino de la presión intraocular.

Atendiendo a otra clasificación del glaucoma en función de su origen, se puede distinguir entre glaucoma primario y glaucoma secundario.

Este segundo tipo de glaucoma se puede presentar como consecuencia de la evolución de otras patologías, bien oculares o sistémicas, de traumatismos, o por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos (neovascularización), entre otras causas.

Por último, también se pueden diferenciar variedades de glaucoma según el momento en el que aparece la enfermedad: glaucoma congénito, infantil, juvenil y adulto.

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Puede que un episodio aislado de aumento de presión ocular no tenga consecuencias graves, pero siempre es importante estudiar la causa que lo ha originado. Por el contrario, si el aumento de la presión intraocular es reiterado, podría tratarse de un glaucoma de ángulo cerrado. En este caso, las consecuencias sí pueden ser graves, e incluso, conducir a la ceguera.

Entre los principales factores de riesgo de esta modalidad de glaucoma cabe destacar el sexo (se da más en la mujer que en el hombre), los antecedentes familiares de glaucoma, el tamaño de la cámara anterior del ojo, la hipermetropía o padecer estrés.