Glaucoma

Preguntas frecuentes sobre GLAUCOMA

Queremos dar respuesta a las preguntas más frecuentes que nos plantean nuestros pacientes sobre el glaucoma que padecen y sobre los tratamientos que ponemos a su disposición.

1) ¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma, también conocido como la ceguera silenciosa, es una enfermedad potencialmente grave que lesiona de manera lenta, progresiva e irreversible el nervio óptico. Como consecuencia del daño causado a las fibras nerviosas de la retina, se produce una pérdida de visión más leve o más severa dependiendo del grado de degeneración de dicho nervio. Al principio queda afectada la visión periférica y, con el tiempo, también la visión central.

2) ¿Qué factores propician el desarrollo del glaucoma?

El principal factor de riesgo de desarrollo de glaucoma es la presión intraocular elevada, que sucede cuando supera los 22 milímetros de mercurio (mm Hg). Para que la presión intraocular (PIO) se mantenga constante es necesario que haya un equilibrio entre la cantidad de humor acuoso que se produce y la que se elimina, contribuyendo de este modo al correcto funcionamiento del ojo.

Las personas con antecedentes familiares de glaucoma y los miopes son otros grupos de riesgo que deben mantener una especial vigilancia, sometiéndose a evaluaciones oftalmológicas periódicas con la finalidad de descartar la enfermedad o de diagnosticarla cuanto antes.

3) ¿A partir de qué edad puede aparecer el glaucoma?

El glaucoma está presente en el 2% de la población mayor de 40 años, y su incidencia aumenta con la edad. No obstante, se puede desarrollar en cualquier etapa de la vida, incluso al nacer (glaucoma congénito).

4) ¿Por qué se conoce como la ceguera silenciosa?

Sólo la mitad de los pacientes con glaucoma saben que padecen esta enfermedad. Esto se debe a la ausencia de síntomas, que hace muy difícil su detección hasta que no se encuentra en una fase avanzada e irreversible. Por este motivo se conoce como la ceguera silenciosa, porque llega y nos va robando lentamente la visión, sin avisar.

Es fundamental realizar controles rutinarios para facilitar un diagnóstico temprano que evite la pérdida de visión y, en caso de detectarla, recibir un tratamiento orientado a mejorar el pronóstico de esta afección. De hecho, con un tratamiento precoz la pérdida de visión irreversible es evitable en más del 95% de los casos.

5) ¿Qué tipos de glaucoma existen?

Existen diversas clasificaciones del glaucoma:

Según la amplitud del ángulo entre la córnea y el iris:

  • Glaucoma de ángulo abierto: Es el más frecuente y suele aparecer a partir de los 50-60 años. Su evolución es lenta y no presenta síntomas hasta estadios avanzados en los que se produce una pérdida de visión.
  • Glaucoma de ángulo cerrado: A pesar de su baja incidencia, se trata de una modalidad aguda de glaucoma que conlleva un elevado riesgo de pérdida de visión, por lo que debe considerarse una urgencia médica.

Según su origen:

  • Glaucoma primario.
  • Glaucoma secundario.

Según el momento en el que aparece la enfermedad:

  • Glaucoma congénito.
  • Glaucoma en edad infantil.
  • Glaucoma en edad juvenil.
  • Glaucoma en edad adulta.

6) ¿Qué síntomas me pueden indicar que sufro glaucoma?

En la mayoría de los casos, el glaucoma se caracteriza por la ausencia de síntomas. De ahí que también se conozca esta enfermedad como la ceguera silenciosa.

En los glaucomas crónicos, que son los más frecuentes, la pérdida de visión se produce de forma muy lenta y progresiva. Además, las señales que el paciente puede percibir son casi imperceptibles, ya que no provoca molestias hasta que la enfermedad se encuentra en un estadio muy avanzado y los daños son irreversibles. Los síntomas generales son dolor de cabeza por encima de las cejas, pérdida de la visión periférica, generando visión de túnel o borrosidad nocturna.

En el caso del glaucoma de ángulo cerrado, se acompaña de síntomas más severos como gran dolor ocular, halos alrededor de las luces brillantes, náuseas y vómitos o pérdida repentina de la visión, por lo que se suele acudir a urgencias oftalmológicas.

7) ¿Cómo se diagnostica el glaucoma?

Para diagnosticar el glaucoma, en primer lugar, se mide la presión intraocular del paciente (tonometría). Si esta supera los niveles normales (más de 22 milímetros de mercurio), se procede a realizar otras pruebas específicas con tal de comprobar el estado del nervio óptico (oftalmoscopia), el campo visual (perimetría), el ángulo del ojo donde el iris se une a la córnea (gonioscopia) y el espesor corneal (paquimetría), y determinar de este modo si existe glaucoma.

8) El glaucoma, ¿se puede curar?

Actualmente no existe una cura para el glaucoma. Pero sí se pueden controlar sus síntomas y detener el avance de la pérdida de visión. Esto se logra reduciendo la presión intraocular y evitando que progrese el daño del nervio óptico, y para este objetivo existen dos opciones: el tratamiento farmacológico y el tratamiento quirúrgico. El primero es el más extendido, reservándose el segundo para los casos más graves.

9) ¿En qué consiste el tratamiento del glaucoma?

La mayoría de los tratamientos del glaucoma van encaminados a reducir la presión intraocular y evitar que el deterioro del nervio óptico progrese. El tratamiento indicado por el especialista dependerá del tipo de glaucoma que presente el paciente, el momento en el que se haya diagnosticado, así como de su previsible evolución.

La intervención no suele ser la primera opción de tratamiento, a menos que el diagnóstico revele un daño considerable en el nervio óptico. Por lo general, el oftalmólogo suele recurrir a fármacos en forma de colirios, que deben administrarse de forma continuada dado el carácter crónico de la enfermedad. Este tratamiento es el más frecuente y adecuado para glaucomas moderados y controlados.

Cuando el tratamiento farmacológico no resulta efectivo, existen otras alternativas orientadas a mejorar el drenaje del humor acuoso o a reducir sus niveles de producción como el tratamiento con láser (trabeculoplastia con láser Argón) y el tratamiento quirúrgico (trabeculectomía).

10) ¿Se puede prevenir el glaucoma?

La ausencia de síntomas apreciables y el hecho de que la pérdida de visión sea irreparable hacen fundamentales las revisiones oftalmológicas completas periódicas a partir de los 45 años para mantener controlados la presión intraocular y el estado del nervio óptico. Si el paciente sigue estas pautas preventivas para detectar y tratar a tiempo la enfermedad, se puede llegar a detener la pérdida visual que ocasiona y evitar, por tanto, la ceguera irreversible.